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con el Dr. Charles F. Stanley

El Impacto de Conocer a Dios

Una relación íntima con Dios transforma cada área de la vida.

1 Juan 2:1-17

¿Buscas conocer y comprender al Señor? Aunque Él está más allá de la comprensión humana en muchos sentidos, Dios ha revelado mucho de Sí mismo en Su Palabra. Y al buscarlo en las Escrituras, creceremos en nuestra comprensión de Su naturaleza. Pero esto no es solo una búsqueda académica. Conocer a Dios impacta prácticamente cada área de la vida.

Por un lado, el conocimiento de Dios influye en nuestras oraciones. En lugar de pedir lo que queremos, buscaremos pedir conforme a Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Y no limitaremos nuestras peticiones en tamaño ni alcance porque comprenderemos que nada es imposible para Dios.

La forma en que vemos al Señor también afecta cómo pensamos, nos comportamos y nos relacionamos con los demás. Conocerlo íntimamente transforma nuestra tendencia natural a la duda y al pecado. Entonces deseamos andar obedientemente delante de Él, con un corazón puro. En lugar de amar al mundo, buscamos agradarle amando a su pueblo desinteresadamente y resistiendo las lujurias pecaminosas.

Pablo consideraba tan importante conocer al Señor que lo convirtió en la prioridad de su vida (Filipenses 3:8-10). ¿Podrías decir lo mismo de ti? La autorreforma pronto fracasa, pero el conocimiento de Dios te renueva por dentro y por fuera.
En Contacto con el Dr. Charles F. Stanley El Impacto de Conocer a Dios Una relación íntima con Dios transforma cada área de la vida. 1 Juan 2:1-17 ¿Buscas conocer y comprender al Señor? Aunque Él está más allá de la comprensión humana en muchos sentidos, Dios ha revelado mucho de Sí mismo en Su Palabra. Y al buscarlo en las Escrituras, creceremos en nuestra comprensión de Su naturaleza. Pero esto no es solo una búsqueda académica. Conocer a Dios impacta prácticamente cada área de la vida. Por un lado, el conocimiento de Dios influye en nuestras oraciones. En lugar de pedir lo que queremos, buscaremos pedir conforme a Su voluntad (1 Juan 5:14-15). Y no limitaremos nuestras peticiones en tamaño ni alcance porque comprenderemos que nada es imposible para Dios. La forma en que vemos al Señor también afecta cómo pensamos, nos comportamos y nos relacionamos con los demás. Conocerlo íntimamente transforma nuestra tendencia natural a la duda y al pecado. Entonces deseamos andar obedientemente delante de Él, con un corazón puro. En lugar de amar al mundo, buscamos agradarle amando a su pueblo desinteresadamente y resistiendo las lujurias pecaminosas. Pablo consideraba tan importante conocer al Señor que lo convirtió en la prioridad de su vida (Filipenses 3:8-10). ¿Podrías decir lo mismo de ti? La autorreforma pronto fracasa, pero el conocimiento de Dios te renueva por dentro y por fuera.
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