En Contacto Diario
con el Dr. Charles F. Stanley

¿Qué Significa Ser Salvo?

Disponibles para todos y otorgados gratuitamente, todos los beneficios de una relación con Dios se obtienen solo a través de Jesús.

1 Pedro 1:1-5

Los cristianos a menudo hablamos de la salvación, pero ¿entendemos realmente lo que requiere? Muchos pensamos que ser salvos es nuestra propia responsabilidad, pero en realidad es obra de Dios. Él nos hace nacer de nuevo (1 Pedro 1:3). Nuestra parte es responder al mensaje del evangelio con fe cuando su Espíritu nos abre el corazón para que podamos comprender.

El camino a la redención comienza con la comprensión de que es imposible justificarnos a nosotros mismos, porque no podemos corregir nuestra naturaleza pecaminosa. Para hallar favor ante el Señor, debemos confiar en el sacrificio que nuestro Salvador hizo por nosotros. Su crucifixión fue una demostración del odio de Dios por el pecado y su inmenso amor por la humanidad. Jesús, el Intachable, cargó con el castigo del pecado para que personas corruptas como nosotros pudiéramos ser justificadas por la fe en Él. Tus buenas obras y actos de justicia jamás te ganarán el perdón ni el favor de Dios. La única manera de recibir el perdón de tus pecados es a través de Jesucristo y su muerte expiatoria, sustitutiva y sacrificial en el Calvario. Sin importar lo que hayas hecho, puedes ser declarado justo si te apartas de tus pecados y confías en Jesús como tu Salvador y Señor.



En Contacto Diario con el Dr. Charles F. Stanley ¿Qué Significa Ser Salvo? Disponibles para todos y otorgados gratuitamente, todos los beneficios de una relación con Dios se obtienen solo a través de Jesús. 1 Pedro 1:1-5 Los cristianos a menudo hablamos de la salvación, pero ¿entendemos realmente lo que requiere? Muchos pensamos que ser salvos es nuestra propia responsabilidad, pero en realidad es obra de Dios. Él nos hace nacer de nuevo (1 Pedro 1:3). Nuestra parte es responder al mensaje del evangelio con fe cuando su Espíritu nos abre el corazón para que podamos comprender. El camino a la redención comienza con la comprensión de que es imposible justificarnos a nosotros mismos, porque no podemos corregir nuestra naturaleza pecaminosa. Para hallar favor ante el Señor, debemos confiar en el sacrificio que nuestro Salvador hizo por nosotros. Su crucifixión fue una demostración del odio de Dios por el pecado y su inmenso amor por la humanidad. Jesús, el Intachable, cargó con el castigo del pecado para que personas corruptas como nosotros pudiéramos ser justificadas por la fe en Él. Tus buenas obras y actos de justicia jamás te ganarán el perdón ni el favor de Dios. La única manera de recibir el perdón de tus pecados es a través de Jesucristo y su muerte expiatoria, sustitutiva y sacrificial en el Calvario. Sin importar lo que hayas hecho, puedes ser declarado justo si te apartas de tus pecados y confías en Jesús como tu Salvador y Señor.
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