En Contacto Diario
por el Dr. Charles F. Stanley

Devocional Diario

Un Dios de Gracia

Nuestro Señor se deleita en sus hijos y ofrece abundantes bendiciones a cada uno.

Palabras relacionadas
Santiago 1:17-18

El carácter de Dios es malinterpretado y distorsionado por el mundo, pero incluso los creyentes pueden tener una percepción errónea de Él. Algunos ven a nuestro Padre amoroso como autoritario, severo o tacaño, pero todo buen regalo que recibimos proviene de Él.

Dios nos ha dado gratuitamente perdón, redención, justicia, cuidado providencial, adopción en su familia y una gloriosa herencia en el cielo. Todo es nuestro en la salvación; sin embargo, existe la idea errónea entre algunos creyentes de que la gracia del Señor varía según nuestro comportamiento o nivel de madurez espiritual.

Pero esto no puede ser cierto, porque el Señor nunca cambia. Su favor ilimitado e inmerecido se derrama sobre todos sus hijos, sean conscientes de ello o no. Y el crecimiento espiritual ampliará su capacidad para reconocerlo y disfrutarlo.

Nuestro Padre celestial no es tacaño. Abre su mano para derramar gracia sobre nosotros. En lugar de probar pequeños bocados de su Palabra, deberíamos devorar comidas completas cada día. Sigamos el consejo del salmista: «Gustad y ved que es bueno el Señor» (Salmo 34:8).
En Contacto Diario por el Dr. Charles F. Stanley Devocional Diario Un Dios de Gracia Nuestro Señor se deleita en sus hijos y ofrece abundantes bendiciones a cada uno. Palabras relacionadas Santiago 1:17-18 El carácter de Dios es malinterpretado y distorsionado por el mundo, pero incluso los creyentes pueden tener una percepción errónea de Él. Algunos ven a nuestro Padre amoroso como autoritario, severo o tacaño, pero todo buen regalo que recibimos proviene de Él. Dios nos ha dado gratuitamente perdón, redención, justicia, cuidado providencial, adopción en su familia y una gloriosa herencia en el cielo. Todo es nuestro en la salvación; sin embargo, existe la idea errónea entre algunos creyentes de que la gracia del Señor varía según nuestro comportamiento o nivel de madurez espiritual. Pero esto no puede ser cierto, porque el Señor nunca cambia. Su favor ilimitado e inmerecido se derrama sobre todos sus hijos, sean conscientes de ello o no. Y el crecimiento espiritual ampliará su capacidad para reconocerlo y disfrutarlo. Nuestro Padre celestial no es tacaño. Abre su mano para derramar gracia sobre nosotros. En lugar de probar pequeños bocados de su Palabra, deberíamos devorar comidas completas cada día. Sigamos el consejo del salmista: «Gustad y ved que es bueno el Señor» (Salmo 34:8).
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