Devocional Diario En Contacto
- Dr. Charles F. Stanley

Cueste lo que cueste

¿Qué sacrificio te llama Dios a hacer por el bien de otra persona?

Fecha de emisión original: 25 de septiembre de 2022

Miqueas 5-7
Para aprovechar al máximo este devocional, dedica tiempo a leer las escrituras que se mencionan a lo largo del texto.

Si algo nos importa, a menudo estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para protegerlo o cuidarlo. Piensa en cómo los padres ahorran para enviar a sus hijos a la universidad, o cómo un cónyuge sacrifica sus sueños y metas personales para cuidar de su pareja enferma. Si amamos a alguien, estamos dispuestos a pagar altos costos y hacer grandes sacrificios. Pero para los creyentes, estas cosas son más que lo correcto. Son un llamado santo, una manera de "cumplir la ley de Cristo" (Gálatas 6:2) y amarnos unos a otros como Cristo nos amó (Juan 15:12).

Cuando damos con sacrificio, suceden dos cosas maravillosas. Primero, experimentamos el gozo que viene con crecer en semejanza a Cristo: “Siendo transformados a su imagen con una gloria cada vez mayor, por el Señor, que es el Espíritu” (2 Corintios 3:18 NVI). Y segundo, nuestra luz brilla ante quienes ven nuestras buenas obras y alaban a nuestro Padre celestial (Mateo 5:16). Un sacrificio que agrada a Dios puede no ser fácil, pero siempre vale la pena.

Piénsalo

¿Alguien ha sacrificado algo por ti? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo te entregarías a alguien más?
Devocional Diario En Contacto - Dr. Charles F. Stanley Cueste lo que cueste ¿Qué sacrificio te llama Dios a hacer por el bien de otra persona? Fecha de emisión original: 25 de septiembre de 2022 Miqueas 5-7 Para aprovechar al máximo este devocional, dedica tiempo a leer las escrituras que se mencionan a lo largo del texto. Si algo nos importa, a menudo estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario para protegerlo o cuidarlo. Piensa en cómo los padres ahorran para enviar a sus hijos a la universidad, o cómo un cónyuge sacrifica sus sueños y metas personales para cuidar de su pareja enferma. Si amamos a alguien, estamos dispuestos a pagar altos costos y hacer grandes sacrificios. Pero para los creyentes, estas cosas son más que lo correcto. Son un llamado santo, una manera de "cumplir la ley de Cristo" (Gálatas 6:2) y amarnos unos a otros como Cristo nos amó (Juan 15:12). Cuando damos con sacrificio, suceden dos cosas maravillosas. Primero, experimentamos el gozo que viene con crecer en semejanza a Cristo: “Siendo transformados a su imagen con una gloria cada vez mayor, por el Señor, que es el Espíritu” (2 Corintios 3:18 NVI). Y segundo, nuestra luz brilla ante quienes ven nuestras buenas obras y alaban a nuestro Padre celestial (Mateo 5:16). Un sacrificio que agrada a Dios puede no ser fácil, pero siempre vale la pena. Piénsalo ¿Alguien ha sacrificado algo por ti? ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo te entregarías a alguien más?
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