Devocional Diario En Contacto
- Dr. Charles F. Stanley
Habla llena de gracia
Debemos ser cuidadosos no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos.
Emitido el 6 de octubre de 2022
Palabras relacionadas
Efesios 4:29-32
Las palabras son poderosas. Pueden destruir o construir. Como vimos ayer, los comentarios ásperos pueden causar una reacción en cadena destructiva, como el daño que una cerilla encendida podría causar a un bosque. En cambio, los comentarios amables se sienten como una ligera lluvia de verano que alivia el calor del día.
Siempre debemos ser cuidadosos con lo que decimos. Las Escrituras condenan claramente el chisme, el engaño, las quejas, la calumnia, los arrebatos de ira, el lenguaje grosero y las bromas vulgares. Sin embargo, el objetivo no es simplemente evitar todo mal discurso; es decir la verdad de una manera inspiradora. Después de todo, incluso la corrección puede transmitirse de forma alentadora.
A veces, el problema no es tanto lo que decimos, sino cómo lo decimos. A menudo, nuestro tono de voz y lenguaje corporal transmiten mucho más que nuestras palabras. Las señales no verbales pueden revelar impaciencia, resentimiento, ira, malicia y amargura, todo lo cual deprime a los demás. Pero las señales sin palabras pueden, en cambio, edificar al mostrar amor, compasión, aprecio y gratitud.
En cuanto a la conducta piadosa, todos distamos de la perfección, pero si saturamos nuestra mente con la Palabra de Dios, Él transformará nuestro corazón, nuestras actitudes y nuestro hablar. Y cuando nuestras palabras son amables, otros son bendecidos y Dios es glorificado.
- Dr. Charles F. Stanley
Habla llena de gracia
Debemos ser cuidadosos no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos.
Emitido el 6 de octubre de 2022
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Efesios 4:29-32
Las palabras son poderosas. Pueden destruir o construir. Como vimos ayer, los comentarios ásperos pueden causar una reacción en cadena destructiva, como el daño que una cerilla encendida podría causar a un bosque. En cambio, los comentarios amables se sienten como una ligera lluvia de verano que alivia el calor del día.
Siempre debemos ser cuidadosos con lo que decimos. Las Escrituras condenan claramente el chisme, el engaño, las quejas, la calumnia, los arrebatos de ira, el lenguaje grosero y las bromas vulgares. Sin embargo, el objetivo no es simplemente evitar todo mal discurso; es decir la verdad de una manera inspiradora. Después de todo, incluso la corrección puede transmitirse de forma alentadora.
A veces, el problema no es tanto lo que decimos, sino cómo lo decimos. A menudo, nuestro tono de voz y lenguaje corporal transmiten mucho más que nuestras palabras. Las señales no verbales pueden revelar impaciencia, resentimiento, ira, malicia y amargura, todo lo cual deprime a los demás. Pero las señales sin palabras pueden, en cambio, edificar al mostrar amor, compasión, aprecio y gratitud.
En cuanto a la conducta piadosa, todos distamos de la perfección, pero si saturamos nuestra mente con la Palabra de Dios, Él transformará nuestro corazón, nuestras actitudes y nuestro hablar. Y cuando nuestras palabras son amables, otros son bendecidos y Dios es glorificado.
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Debemos ser cuidadosos no solo con lo que decimos, sino también con cómo lo decimos.
Emitido el 6 de octubre de 2022
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Las palabras son poderosas. Pueden destruir o construir. Como vimos ayer, los comentarios ásperos pueden causar una reacción en cadena destructiva, como el daño que una cerilla encendida podría causar a un bosque. En cambio, los comentarios amables se sienten como una ligera lluvia de verano que alivia el calor del día.
Siempre debemos ser cuidadosos con lo que decimos. Las Escrituras condenan claramente el chisme, el engaño, las quejas, la calumnia, los arrebatos de ira, el lenguaje grosero y las bromas vulgares. Sin embargo, el objetivo no es simplemente evitar todo mal discurso; es decir la verdad de una manera inspiradora. Después de todo, incluso la corrección puede transmitirse de forma alentadora.
A veces, el problema no es tanto lo que decimos, sino cómo lo decimos. A menudo, nuestro tono de voz y lenguaje corporal transmiten mucho más que nuestras palabras. Las señales no verbales pueden revelar impaciencia, resentimiento, ira, malicia y amargura, todo lo cual deprime a los demás. Pero las señales sin palabras pueden, en cambio, edificar al mostrar amor, compasión, aprecio y gratitud.
En cuanto a la conducta piadosa, todos distamos de la perfección, pero si saturamos nuestra mente con la Palabra de Dios, Él transformará nuestro corazón, nuestras actitudes y nuestro hablar. Y cuando nuestras palabras son amables, otros son bendecidos y Dios es glorificado.
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