Confîa En Dios
En todo momento
- @2023 Charles F Stanley
4 DE JULIO
Libres verdaderamente
«Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres».
JUAN 8:36
Jesucristo es el gran emancipador. Vino a librarnos, no necesariamente de la tiranía política o militar, aunque a veces ocurra, sino de las peores garras del pecado y su destrucción eterna. Cuando abrazas a Cristo como tu Salvador y Señor, eres librado de inmediato de la pena del pecado: la muerte eterna. Pero eso es solo el principio. Cristo también vino a liberarte del poder del pecado, que aún esclaviza tus emociones, tu voluntad y tu personalidad.
Eso se debe a que la verdadera libertad es espiritual. La opresión que experimentamos debido al pecado no se puede medicar, combatir ni legislar, porque las medidas terrenales no la afectan. En cambio, esa libertad solo puede recibirse como un don de Dios. Y eso marca la diferencia en el mundo, dondequiera que te encuentres, ya sea con autonomía política o detrás de muros de alambre de púas, en tu casa o en un campo de prisioneros, con éxito o soportando la injusticia. Nadie puede sofocar, regular o ejecutar la libertad de Cristo en ti, la cual trae la emancipación definitiva. Jesús quiere que experimentes la vida más maravillosa que puedas imaginar: la que expresa a través de ti. Así que vuelve a centrar tu búsqueda de libertad en Él y serás realmente libre.
Jesús, gracias por hacerme verdaderamente libre. Llévame a la plenitud de tu libertad. Amén.
En todo momento
- @2023 Charles F Stanley
4 DE JULIO
Libres verdaderamente
«Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres».
JUAN 8:36
Jesucristo es el gran emancipador. Vino a librarnos, no necesariamente de la tiranía política o militar, aunque a veces ocurra, sino de las peores garras del pecado y su destrucción eterna. Cuando abrazas a Cristo como tu Salvador y Señor, eres librado de inmediato de la pena del pecado: la muerte eterna. Pero eso es solo el principio. Cristo también vino a liberarte del poder del pecado, que aún esclaviza tus emociones, tu voluntad y tu personalidad.
Eso se debe a que la verdadera libertad es espiritual. La opresión que experimentamos debido al pecado no se puede medicar, combatir ni legislar, porque las medidas terrenales no la afectan. En cambio, esa libertad solo puede recibirse como un don de Dios. Y eso marca la diferencia en el mundo, dondequiera que te encuentres, ya sea con autonomía política o detrás de muros de alambre de púas, en tu casa o en un campo de prisioneros, con éxito o soportando la injusticia. Nadie puede sofocar, regular o ejecutar la libertad de Cristo en ti, la cual trae la emancipación definitiva. Jesús quiere que experimentes la vida más maravillosa que puedas imaginar: la que expresa a través de ti. Así que vuelve a centrar tu búsqueda de libertad en Él y serás realmente libre.
Jesús, gracias por hacerme verdaderamente libre. Llévame a la plenitud de tu libertad. Amén.
Confîa En Dios
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- @2023 Charles F Stanley
4 DE JULIO
Libres verdaderamente
«Así que, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente libres».
JUAN 8:36
Jesucristo es el gran emancipador. Vino a librarnos, no necesariamente de la tiranía política o militar, aunque a veces ocurra, sino de las peores garras del pecado y su destrucción eterna. Cuando abrazas a Cristo como tu Salvador y Señor, eres librado de inmediato de la pena del pecado: la muerte eterna. Pero eso es solo el principio. Cristo también vino a liberarte del poder del pecado, que aún esclaviza tus emociones, tu voluntad y tu personalidad.
Eso se debe a que la verdadera libertad es espiritual. La opresión que experimentamos debido al pecado no se puede medicar, combatir ni legislar, porque las medidas terrenales no la afectan. En cambio, esa libertad solo puede recibirse como un don de Dios. Y eso marca la diferencia en el mundo, dondequiera que te encuentres, ya sea con autonomía política o detrás de muros de alambre de púas, en tu casa o en un campo de prisioneros, con éxito o soportando la injusticia. Nadie puede sofocar, regular o ejecutar la libertad de Cristo en ti, la cual trae la emancipación definitiva. Jesús quiere que experimentes la vida más maravillosa que puedas imaginar: la que expresa a través de ti. Así que vuelve a centrar tu búsqueda de libertad en Él y serás realmente libre.
Jesús, gracias por hacerme verdaderamente libre. Llévame a la plenitud de tu libertad. Amén.
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