Un recordatorio del Espíritu
por Max Lucado

Recuerdo una tarde, al principio de mi ministerio, cuando la invitación de Jesús a los cansados ​​se convirtió en la invitación de Jesús a Max. Se suponía que debía estar estudiando, pero no podía concentrarme. Pensaba que tenía que resolver los problemas de todos, cargar con las cargas de todos y nunca cansarme. Después de unos momentos, incliné la cabeza y suspiré, y este pasaje bíblico me vino a la mente: «Vengan a mí todos los que están cansados ​​y agobiados, y yo les haré descansar» (Mateo 11:28 NVI).

Fue el pronombre «yo» lo que me impactó. Había estado recurriendo a todos y a todo menos a él. ¿Por qué me vino ese versículo a la mente? Sencillo: el Espíritu Santo, mi maestro, me lo recordó. Y el Espíritu de Cristo hará esto por ti, amigo mío.
Un recordatorio del Espíritu por Max Lucado Recuerdo una tarde, al principio de mi ministerio, cuando la invitación de Jesús a los cansados ​​se convirtió en la invitación de Jesús a Max. Se suponía que debía estar estudiando, pero no podía concentrarme. Pensaba que tenía que resolver los problemas de todos, cargar con las cargas de todos y nunca cansarme. Después de unos momentos, incliné la cabeza y suspiré, y este pasaje bíblico me vino a la mente: «Vengan a mí todos los que están cansados ​​y agobiados, y yo les haré descansar» (Mateo 11:28 NVI). Fue el pronombre «yo» lo que me impactó. Había estado recurriendo a todos y a todo menos a él. ¿Por qué me vino ese versículo a la mente? Sencillo: el Espíritu Santo, mi maestro, me lo recordó. Y el Espíritu de Cristo hará esto por ti, amigo mío.
0 Comments 0 Shares 8 Views