Es imposible escondernos de la mirada de Dios.
¿Dónde nos ocultaremos de él? Si no queremos sentirnos mal ante él, debemos agradarle, obedecerle. El salmista David dijo:
"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás."
Salmo 139: 7 y 8.
El Señor observa nuestro proceder en dondequiera que estemos. No seamos ambiguos, cambiantes sino siempre obedientes a Dios en cualquier lugar y momento. El Señor no puede ser burlado. Dios nos bendiga.
Amén.
¿Dónde nos ocultaremos de él? Si no queremos sentirnos mal ante él, debemos agradarle, obedecerle. El salmista David dijo:
"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás."
Salmo 139: 7 y 8.
El Señor observa nuestro proceder en dondequiera que estemos. No seamos ambiguos, cambiantes sino siempre obedientes a Dios en cualquier lugar y momento. El Señor no puede ser burlado. Dios nos bendiga.
Amén.
Es imposible escondernos de la mirada de Dios.
¿Dónde nos ocultaremos de él? Si no queremos sentirnos mal ante él, debemos agradarle, obedecerle. El salmista David dijo:
"¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás."
Salmo 139: 7 y 8.
El Señor observa nuestro proceder en dondequiera que estemos. No seamos ambiguos, cambiantes sino siempre obedientes a Dios en cualquier lugar y momento. El Señor no puede ser burlado. Dios nos bendiga.
Amén.
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