Confîa En Dios
En todo momento
- @2023 Charles F Stanley

14 DE JULIO

Persigue a Jesús

«Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a Mí».
JUAN 16:3

Jesús les advirtió a los discípulos que se acercaba un tiempo en el que los líderes religiosos los maltratarían, expulsándolos de la sinagoga y persiguiéndolos. Les dijo: «Pero viene la hora cuando cualquiera que los mate pensará que así rinde un servicio a Dios» (Juan 16:2). De hecho, vemos a Saulo, que más tarde se llamaría Pablo, hacer eso mismo. Perseguía con gran fervor a los creyentes, convencido por completo de que estaba honrando al Señor. Entonces Jesús lo puso de nuevo en el camino, diciéndole: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hechos 9:4).

Imagínate que estás tan ocupado sirviendo a Dios que pierdes completamente de vista quién es Él. Les puede pasar a los mejores y más brillantes de la iglesia. Jesús no cuestiona la sinceridad de tales acciones: reconoce que la gente lo hace porque quiere mostrarle devoción. Sin embargo, también identifica el problema de raíz: en realidad no lo conocen.

Cuando estás tan atrapado en la religión, en tus buenos planes o en la política de la iglesia que pierdes de vista a Dios es realmente peligroso. De hecho, puedes estar frustrando su obra, persiguiendo a Jesús mismo con tus acciones. Así que asegúrate de que tu relación con el Señor es lo primero y lo más importante. Él ciertamente te dirigirá a lo que en verdad lo honra.

Jesús, quiero conocerte de verdad y servirte fielmente. Enséñame tus caminos. Amén.

Confîa En Dios En todo momento - @2023 Charles F Stanley 14 DE JULIO Persigue a Jesús «Y harán estas cosas porque no han conocido ni al Padre ni a Mí». JUAN 16:3 Jesús les advirtió a los discípulos que se acercaba un tiempo en el que los líderes religiosos los maltratarían, expulsándolos de la sinagoga y persiguiéndolos. Les dijo: «Pero viene la hora cuando cualquiera que los mate pensará que así rinde un servicio a Dios» (Juan 16:2). De hecho, vemos a Saulo, que más tarde se llamaría Pablo, hacer eso mismo. Perseguía con gran fervor a los creyentes, convencido por completo de que estaba honrando al Señor. Entonces Jesús lo puso de nuevo en el camino, diciéndole: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» (Hechos 9:4). Imagínate que estás tan ocupado sirviendo a Dios que pierdes completamente de vista quién es Él. Les puede pasar a los mejores y más brillantes de la iglesia. Jesús no cuestiona la sinceridad de tales acciones: reconoce que la gente lo hace porque quiere mostrarle devoción. Sin embargo, también identifica el problema de raíz: en realidad no lo conocen. Cuando estás tan atrapado en la religión, en tus buenos planes o en la política de la iglesia que pierdes de vista a Dios es realmente peligroso. De hecho, puedes estar frustrando su obra, persiguiendo a Jesús mismo con tus acciones. Así que asegúrate de que tu relación con el Señor es lo primero y lo más importante. Él ciertamente te dirigirá a lo que en verdad lo honra. Jesús, quiero conocerte de verdad y servirte fielmente. Enséñame tus caminos. Amén.
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