Confîa En Dios
En todo momento
- @2023 Charles F Stanley

15 DE JULIO

Mira a Dios

«Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios».
MARCOS 10:27

Cuando te encuentras ante una situación difícil que parece imposible, ¿qué es lo primero que piensas? Para la mayoría de la gente es: «Oh, Señor, ¿qué voy a hacer?». Pero esa es la pregunta equivocada. En cambio, lo correcto es preguntar: «Señor, ¿qué vas a hacer?». Porque, como bien sabemos, Él es todopoderoso, y nada es demasiado desafiante para Él.

Por supuesto, todos sabemos eso a nivel mental. Pero a menudo, cuando nos encontramos entre la espada y la pared y no sabemos a quién acudir, nos quedamos atrapados por la inmensidad de nuestros aprietos y los desconcertantes detalles que los acompañan. Es natural que nos imaginemos de inmediato los peores escenarios y lo indefensos que somos con nuestros limitados recursos. Nos quedamos atrapados por lo que vemos y oímos en lugar de recordar quién acude en nuestra ayuda.

Por eso debemos entrenarnos para mirar al Señor, no nuestras circunstancias. Porque cuando invitamos a la presencia sobrenatural y poderosa del Dios vivo a que se apodere de nuestra situación, Él se ocupa de nuestras dificultades en maneras que superan nuestra imaginación. Él puede llevarnos a la solución correcta sin importar lo que enfrentemos.

Jesús, fijo mis ojos en ti, agradecido porque mis desafíos no son rivales para ti. Amén.
Confîa En Dios En todo momento - @2023 Charles F Stanley 15 DE JULIO Mira a Dios «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios». MARCOS 10:27 Cuando te encuentras ante una situación difícil que parece imposible, ¿qué es lo primero que piensas? Para la mayoría de la gente es: «Oh, Señor, ¿qué voy a hacer?». Pero esa es la pregunta equivocada. En cambio, lo correcto es preguntar: «Señor, ¿qué vas a hacer?». Porque, como bien sabemos, Él es todopoderoso, y nada es demasiado desafiante para Él. Por supuesto, todos sabemos eso a nivel mental. Pero a menudo, cuando nos encontramos entre la espada y la pared y no sabemos a quién acudir, nos quedamos atrapados por la inmensidad de nuestros aprietos y los desconcertantes detalles que los acompañan. Es natural que nos imaginemos de inmediato los peores escenarios y lo indefensos que somos con nuestros limitados recursos. Nos quedamos atrapados por lo que vemos y oímos en lugar de recordar quién acude en nuestra ayuda. Por eso debemos entrenarnos para mirar al Señor, no nuestras circunstancias. Porque cuando invitamos a la presencia sobrenatural y poderosa del Dios vivo a que se apodere de nuestra situación, Él se ocupa de nuestras dificultades en maneras que superan nuestra imaginación. Él puede llevarnos a la solución correcta sin importar lo que enfrentemos. Jesús, fijo mis ojos en ti, agradecido porque mis desafíos no son rivales para ti. Amén.
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