Gracia para el Momento
© 2001 by Max Lucado

ABRIL 15

Una Tarea Santa

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús.
COLOSENSES 3.17

[María y María Magdalena] sabían que había que realizar una tarea. Había que preparar el cuerpo de Jesús para el entierro. Pedro no se ofreció. Andrés tampoco. Por eso las dos Marías decidieron hacerlo.

Me pregunto si a mitad del camino a la tumba se habrán sentado a reconsiderar su propósito. Qué si se hubiesen mirado la una a la otra y, encogiéndose de hombro, se hubiesen dicho: «¿Y para qué?» ¿Qué si se hubieran dado por vencidas? ¿Y si una hubiera levantado los brazos decepcionada y se hubiera lamentado: «Estoy cansada de ser la única que se interesa en esto. Que Andrés haga algo aunque sea una vez. Que Natanael demuestre un poco sus dotes de líder».

Si estuvieron tentadas a hacerlo o no, me alegro de que no desistieron. Hubiera sido trágico. Claro, sabemos algo que ellas no sabían. Sabemos que el Padre estaba observando. María y la otra María pensaban que estaban solas, pero no lo estaban.

Creían que nadie sabía de su visita a la tumba. Estaban equivocadas. Dios lo sabía.

Todavía Remueve Piedras

Gracia para el Momento © 2001 by Max Lucado ABRIL 15 Una Tarea Santa Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús. COLOSENSES 3.17 [María y María Magdalena] sabían que había que realizar una tarea. Había que preparar el cuerpo de Jesús para el entierro. Pedro no se ofreció. Andrés tampoco. Por eso las dos Marías decidieron hacerlo. Me pregunto si a mitad del camino a la tumba se habrán sentado a reconsiderar su propósito. Qué si se hubiesen mirado la una a la otra y, encogiéndose de hombro, se hubiesen dicho: «¿Y para qué?» ¿Qué si se hubieran dado por vencidas? ¿Y si una hubiera levantado los brazos decepcionada y se hubiera lamentado: «Estoy cansada de ser la única que se interesa en esto. Que Andrés haga algo aunque sea una vez. Que Natanael demuestre un poco sus dotes de líder». Si estuvieron tentadas a hacerlo o no, me alegro de que no desistieron. Hubiera sido trágico. Claro, sabemos algo que ellas no sabían. Sabemos que el Padre estaba observando. María y la otra María pensaban que estaban solas, pero no lo estaban. Creían que nadie sabía de su visita a la tumba. Estaban equivocadas. Dios lo sabía. Todavía Remueve Piedras
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