En Tierra Santa
© 1999 por Charles Stanley

18 DE ABRIL

El Alto Costo de la Gracia de Dios

LECTURA BÍBLICA: Romanos 5:17-21
VERSÍCULOS CLAVE: 1 Pedro 1:18-19

Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación.

Piensa en las cosas más importantes de la vida para ti. Como creyente, tus pensamientos pueden dirigirse inmediatamente a tu relación con Jesucristo. Esto es muy importante. Piensa en cómo sería la vida si no conocieras el amor de Dios. Sin duda, sería desesperanzada y oscura.

Probablemente tus pensamientos se dirijan a tu familia y amigos, o a alguna provisión que Dios te ha dado. Todo esto es muy importante para ti. La mayoría de nosotros hemos escuchado que el ser humano tiene tres necesidades básicas: ser amado, pertenecer y saber que es digno, que su vida cuenta. Rara vez pensamos en lo que Jesús renunció para cumplir la voluntad del Padre. Con más frecuencia, lo imaginamos rodeado de la gloria y el poder del cielo. Sin embargo, Jesús lo dejó todo para venir a la tierra. Renunció a su posición a la diestra del Padre, un lugar de gran poder y amor intenso.

Abandonó su personalidad y la necesidad de pertenecer a la gloria del cielo. También dejó sus posesiones y derechos. Dejó todo lo que era suyo para poder venir a ti. Este es el alto precio de la gracia.

Jesús seguía siendo el Hijo amado y todopoderoso de Dios. Su búsqueda de obediencia al plan del Padre superó sus propias necesidades. Se hizo pobre para que pudiéramos ser eternamente ricos. Este es el alto precio de la gracia.

Jesús, gracias por abandonar la gloria del cielo para venir a esta tierra pecadora. Renunciaste a la gloria, al poder y a tu posición al lado del Padre, todo por mí. ¡Cuánto te alabo!
En Tierra Santa © 1999 por Charles Stanley 18 DE ABRIL El Alto Costo de la Gracia de Dios LECTURA BÍBLICA: Romanos 5:17-21 VERSÍCULOS CLAVE: 1 Pedro 1:18-19 Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación. Piensa en las cosas más importantes de la vida para ti. Como creyente, tus pensamientos pueden dirigirse inmediatamente a tu relación con Jesucristo. Esto es muy importante. Piensa en cómo sería la vida si no conocieras el amor de Dios. Sin duda, sería desesperanzada y oscura. Probablemente tus pensamientos se dirijan a tu familia y amigos, o a alguna provisión que Dios te ha dado. Todo esto es muy importante para ti. La mayoría de nosotros hemos escuchado que el ser humano tiene tres necesidades básicas: ser amado, pertenecer y saber que es digno, que su vida cuenta. Rara vez pensamos en lo que Jesús renunció para cumplir la voluntad del Padre. Con más frecuencia, lo imaginamos rodeado de la gloria y el poder del cielo. Sin embargo, Jesús lo dejó todo para venir a la tierra. Renunció a su posición a la diestra del Padre, un lugar de gran poder y amor intenso. Abandonó su personalidad y la necesidad de pertenecer a la gloria del cielo. También dejó sus posesiones y derechos. Dejó todo lo que era suyo para poder venir a ti. Este es el alto precio de la gracia. Jesús seguía siendo el Hijo amado y todopoderoso de Dios. Su búsqueda de obediencia al plan del Padre superó sus propias necesidades. Se hizo pobre para que pudiéramos ser eternamente ricos. Este es el alto precio de la gracia. Jesús, gracias por abandonar la gloria del cielo para venir a esta tierra pecadora. Renunciaste a la gloria, al poder y a tu posición al lado del Padre, todo por mí. ¡Cuánto te alabo!
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