En Tierra Santa
© 1999 por Charles Stanley

29 DE ABRIL

Salvos y Seguros

LECTURA BÍBLICA: Hebreos 9:23-28
VERSÍCULO CLAVE: Hebreos 9:28
Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos. A los que ansiosamente lo esperan, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación.

Los creyentes que buscan la obediencia o la desobediencia para asegurar la salvación, tendrán altibajos como las mareas del océano. Solo cuando nuestra mirada esté fija en la cruz, nuestras dudas y temores se disiparán. En la cruz, Cristo murió por todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros. Tan cierto como el ayer, el mañana está cubierto por la sangre de Cristo. El sacrificio de Cristo es completamente suficiente:

De otra manera, le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se ha manifestado una sola vez para quitar de en medio el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. Y así como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente lo esperan. (Hebreos 9:26-28 NVI)

En la cruz fuimos justificados por Dios. Eso significa que Dios nos atribuyó una posición justa ante Él, absolviéndonos de toda culpa y permitiéndonos tener comunión con Él.

Una vez que recibimos a Cristo por fe, Dios hace valer todo el mérito de la cruz en nuestro favor. Nada de lo que hagamos o dejemos de hacer podrá volver a condenarnos. Somos salvos y estamos seguros.

Querido Padre celestial, fijo mi mirada en la cruz. Me regocijo porque ayer, hoy y mañana están cubiertos. Gracias porque soy salvo y estoy seguro.
En Tierra Santa © 1999 por Charles Stanley 29 DE ABRIL Salvos y Seguros LECTURA BÍBLICA: Hebreos 9:23-28 VERSÍCULO CLAVE: Hebreos 9:28 Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos. A los que ansiosamente lo esperan, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación. Los creyentes que buscan la obediencia o la desobediencia para asegurar la salvación, tendrán altibajos como las mareas del océano. Solo cuando nuestra mirada esté fija en la cruz, nuestras dudas y temores se disiparán. En la cruz, Cristo murió por todos nuestros pecados: pasados, presentes y futuros. Tan cierto como el ayer, el mañana está cubierto por la sangre de Cristo. El sacrificio de Cristo es completamente suficiente: De otra manera, le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se ha manifestado una sola vez para quitar de en medio el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. Y así como está establecido que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente lo esperan. (Hebreos 9:26-28 NVI) En la cruz fuimos justificados por Dios. Eso significa que Dios nos atribuyó una posición justa ante Él, absolviéndonos de toda culpa y permitiéndonos tener comunión con Él. Una vez que recibimos a Cristo por fe, Dios hace valer todo el mérito de la cruz en nuestro favor. Nada de lo que hagamos o dejemos de hacer podrá volver a condenarnos. Somos salvos y estamos seguros. Querido Padre celestial, fijo mi mirada en la cruz. Me regocijo porque ayer, hoy y mañana están cubiertos. Gracias porque soy salvo y estoy seguro.
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