El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley

MAYO 6

NO DISCUTAMOS CON EL DISPUTADOR

¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo?
1 CORINTIOS 1:20

Ayer analizábamos el hecho de que el Señor tiene dominio sobre las fuerzas del mal y que siempre saldrá victorioso. A fin de aferrarnos a esto debemos entender que la manera en que el enemigo nos socava es debatiendo con nosotros si lo que Dios ha dicho es cierto. Lo hace para tentarnos a dudar del Señor (Génesis 3:1–3).

En este punto es importante que no subestimemos la eficacia del enemigo como rival. Satanás ha argumentado con las más grandes mentes a lo largo de la historia desde que el mundo comenzó, y con frecuencia ha ganado. Su objetivo es hacernos pensar demasiado en un asunto hasta que estemos totalmente obsesionados y confundidos al respecto. No nos deja dormir. No logramos sacar el asunto de nuestra mente, pues aparece en cada pensamiento y cada conversación. Es entonces cuando podemos confundirnos hasta el punto de ya no confiar en el Padre.

No caiga en la trampa del enemigo. Deje de intentar resolverlo todo, porque lo único que realmente estará haciendo será debatir con el enemigo, y él es mucho mejor en eso que usted. Más bien, resístalo citando la Palabra de Dios y expresando su confianza en que el Señor siempre lo lleva a la victoria (Proverbios 3:5–6).

Jesús, no me apoyaré en mi entendimiento, sino que confiaré en ti totalmente, sabiendo que siempre me llevas al triunfo. Amén.

El propósito de Dios para tu vida © 2020 por Charles F. Stanley MAYO 6 NO DISCUTAMOS CON EL DISPUTADOR ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? 1 CORINTIOS 1:20 Ayer analizábamos el hecho de que el Señor tiene dominio sobre las fuerzas del mal y que siempre saldrá victorioso. A fin de aferrarnos a esto debemos entender que la manera en que el enemigo nos socava es debatiendo con nosotros si lo que Dios ha dicho es cierto. Lo hace para tentarnos a dudar del Señor (Génesis 3:1–3). En este punto es importante que no subestimemos la eficacia del enemigo como rival. Satanás ha argumentado con las más grandes mentes a lo largo de la historia desde que el mundo comenzó, y con frecuencia ha ganado. Su objetivo es hacernos pensar demasiado en un asunto hasta que estemos totalmente obsesionados y confundidos al respecto. No nos deja dormir. No logramos sacar el asunto de nuestra mente, pues aparece en cada pensamiento y cada conversación. Es entonces cuando podemos confundirnos hasta el punto de ya no confiar en el Padre. No caiga en la trampa del enemigo. Deje de intentar resolverlo todo, porque lo único que realmente estará haciendo será debatir con el enemigo, y él es mucho mejor en eso que usted. Más bien, resístalo citando la Palabra de Dios y expresando su confianza en que el Señor siempre lo lleva a la victoria (Proverbios 3:5–6). Jesús, no me apoyaré en mi entendimiento, sino que confiaré en ti totalmente, sabiendo que siempre me llevas al triunfo. Amén.
0 Commentarii 0 Distribuiri 6 Views