El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 9
PERFECCIÓN A TRAVÉS DEL AMOR
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
1 JUAN 4:12
Perfeccionismo es la actitud que nos hace creer que las tareas deben realizarse todo el tiempo de manera impecable para que una persona reciba aceptación. Esta es una trampa terrible. El problema con el perfeccionismo es que, en primer lugar, ubica el valor de una persona en sus logros y no en la identidad que Cristo le ha dado. En segundo lugar, los perfeccionistas suelen enfocarse tanto en sus metas que se distancian de sus relaciones. Por último, el perfeccionismo es simplemente insostenible: nadie puede ser impecable el 100% del tiempo.
Si usted se encuentra atrapado por el perfeccionismo, puede sentirse miserable, nervioso, agotado y destrozado. Pero entienda que Jesús ya se perfeccionó a favor suyo. Lo que Él desea ahora es simplemente que disfrute una relación más profunda con Él y se le una en los propósitos que quiere hacerle alcanzar, amando con humildad a los perdidos y sufriendo en nombre del Señor.
Dios no espera que seamos perfectos; es más, Él sabe que no podemos serlo. Lo que quiere es que descansemos en su amor y lo mostremos a los demás. Así que dejemos de poner sobre nosotros normas que Él nunca pretendió; si lo hacemos, en realidad extraviamos por completo los propósitos divinos. En lugar de eso, abandonemos nuestras tendencias perfeccionistas, seamos transparentes en nuestro quebrantamiento y permitamos que el amor de Dios fluya a través de nosotros.
Jesús, sé que para ministrar a los demás no necesito ser perfecto, sino simplemente amar. Permite que tu amor fluya a través de mí. Amén.
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 9
PERFECCIÓN A TRAVÉS DEL AMOR
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
1 JUAN 4:12
Perfeccionismo es la actitud que nos hace creer que las tareas deben realizarse todo el tiempo de manera impecable para que una persona reciba aceptación. Esta es una trampa terrible. El problema con el perfeccionismo es que, en primer lugar, ubica el valor de una persona en sus logros y no en la identidad que Cristo le ha dado. En segundo lugar, los perfeccionistas suelen enfocarse tanto en sus metas que se distancian de sus relaciones. Por último, el perfeccionismo es simplemente insostenible: nadie puede ser impecable el 100% del tiempo.
Si usted se encuentra atrapado por el perfeccionismo, puede sentirse miserable, nervioso, agotado y destrozado. Pero entienda que Jesús ya se perfeccionó a favor suyo. Lo que Él desea ahora es simplemente que disfrute una relación más profunda con Él y se le una en los propósitos que quiere hacerle alcanzar, amando con humildad a los perdidos y sufriendo en nombre del Señor.
Dios no espera que seamos perfectos; es más, Él sabe que no podemos serlo. Lo que quiere es que descansemos en su amor y lo mostremos a los demás. Así que dejemos de poner sobre nosotros normas que Él nunca pretendió; si lo hacemos, en realidad extraviamos por completo los propósitos divinos. En lugar de eso, abandonemos nuestras tendencias perfeccionistas, seamos transparentes en nuestro quebrantamiento y permitamos que el amor de Dios fluya a través de nosotros.
Jesús, sé que para ministrar a los demás no necesito ser perfecto, sino simplemente amar. Permite que tu amor fluya a través de mí. Amén.
El propósito de Dios para tu vida
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PERFECCIÓN A TRAVÉS DEL AMOR
Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.
1 JUAN 4:12
Perfeccionismo es la actitud que nos hace creer que las tareas deben realizarse todo el tiempo de manera impecable para que una persona reciba aceptación. Esta es una trampa terrible. El problema con el perfeccionismo es que, en primer lugar, ubica el valor de una persona en sus logros y no en la identidad que Cristo le ha dado. En segundo lugar, los perfeccionistas suelen enfocarse tanto en sus metas que se distancian de sus relaciones. Por último, el perfeccionismo es simplemente insostenible: nadie puede ser impecable el 100% del tiempo.
Si usted se encuentra atrapado por el perfeccionismo, puede sentirse miserable, nervioso, agotado y destrozado. Pero entienda que Jesús ya se perfeccionó a favor suyo. Lo que Él desea ahora es simplemente que disfrute una relación más profunda con Él y se le una en los propósitos que quiere hacerle alcanzar, amando con humildad a los perdidos y sufriendo en nombre del Señor.
Dios no espera que seamos perfectos; es más, Él sabe que no podemos serlo. Lo que quiere es que descansemos en su amor y lo mostremos a los demás. Así que dejemos de poner sobre nosotros normas que Él nunca pretendió; si lo hacemos, en realidad extraviamos por completo los propósitos divinos. En lugar de eso, abandonemos nuestras tendencias perfeccionistas, seamos transparentes en nuestro quebrantamiento y permitamos que el amor de Dios fluya a través de nosotros.
Jesús, sé que para ministrar a los demás no necesito ser perfecto, sino simplemente amar. Permite que tu amor fluya a través de mí. Amén.
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