El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 20
EL OBSTÁCULO DE LA FALTA DE MERECIMIENTO
Me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá.
SALMOS 139:10, NBV
Es posible que alguna vez nos hayamos preguntado: ¿Por qué habría de hablarme el Señor? No soy importante. No soy alguien que merezca su guía. ¿Por qué debería pensar que Dios tiene algo que decirme? Debemos comprender que nuestros sentimientos de inferioridad pueden impedir que escuchemos al Señor; tal vez no creamos que esto tenga algo que ver con su voluntad, pero así es. Si tenemos una mala autoimagen y no entendemos nuestra identidad en Cristo, nosotros mismos podríamos estar evitando que Él nos dé lo que nos tiene reservado.
Esto puede parecer injusto y hacernos pensar: No puedo evitar lo que siento acerca de mí. Sin embargo, de lo que se trata es de la manera en que vemos a Jesús y por qué es tan importante que aceptemos quiénes somos en Él. Cristo nos da su Espíritu con la finalidad de que more en nosotros para que tengamos una relación activa y vibrante con Dios. Él nos hace dignos de su amor e interés. Ciertamente, ¡Dios tiene mucho que decirnos en cuanto a cada detalle de todo lo que experimentamos!
Así que deje de dudar. Acepte lo que quiere comunicarle Aquel que murió por usted. Él lo ama y tiene mucho que decir en cuanto a todo lo que ideó para su vida.
Jesús, gracias por hacerme digno y hablarme. Te escucharé. Amén.
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 20
EL OBSTÁCULO DE LA FALTA DE MERECIMIENTO
Me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá.
SALMOS 139:10, NBV
Es posible que alguna vez nos hayamos preguntado: ¿Por qué habría de hablarme el Señor? No soy importante. No soy alguien que merezca su guía. ¿Por qué debería pensar que Dios tiene algo que decirme? Debemos comprender que nuestros sentimientos de inferioridad pueden impedir que escuchemos al Señor; tal vez no creamos que esto tenga algo que ver con su voluntad, pero así es. Si tenemos una mala autoimagen y no entendemos nuestra identidad en Cristo, nosotros mismos podríamos estar evitando que Él nos dé lo que nos tiene reservado.
Esto puede parecer injusto y hacernos pensar: No puedo evitar lo que siento acerca de mí. Sin embargo, de lo que se trata es de la manera en que vemos a Jesús y por qué es tan importante que aceptemos quiénes somos en Él. Cristo nos da su Espíritu con la finalidad de que more en nosotros para que tengamos una relación activa y vibrante con Dios. Él nos hace dignos de su amor e interés. Ciertamente, ¡Dios tiene mucho que decirnos en cuanto a cada detalle de todo lo que experimentamos!
Así que deje de dudar. Acepte lo que quiere comunicarle Aquel que murió por usted. Él lo ama y tiene mucho que decir en cuanto a todo lo que ideó para su vida.
Jesús, gracias por hacerme digno y hablarme. Te escucharé. Amén.
El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 20
EL OBSTÁCULO DE LA FALTA DE MERECIMIENTO
Me guiará tu mano, tu fuerza me sostendrá.
SALMOS 139:10, NBV
Es posible que alguna vez nos hayamos preguntado: ¿Por qué habría de hablarme el Señor? No soy importante. No soy alguien que merezca su guía. ¿Por qué debería pensar que Dios tiene algo que decirme? Debemos comprender que nuestros sentimientos de inferioridad pueden impedir que escuchemos al Señor; tal vez no creamos que esto tenga algo que ver con su voluntad, pero así es. Si tenemos una mala autoimagen y no entendemos nuestra identidad en Cristo, nosotros mismos podríamos estar evitando que Él nos dé lo que nos tiene reservado.
Esto puede parecer injusto y hacernos pensar: No puedo evitar lo que siento acerca de mí. Sin embargo, de lo que se trata es de la manera en que vemos a Jesús y por qué es tan importante que aceptemos quiénes somos en Él. Cristo nos da su Espíritu con la finalidad de que more en nosotros para que tengamos una relación activa y vibrante con Dios. Él nos hace dignos de su amor e interés. Ciertamente, ¡Dios tiene mucho que decirnos en cuanto a cada detalle de todo lo que experimentamos!
Así que deje de dudar. Acepte lo que quiere comunicarle Aquel que murió por usted. Él lo ama y tiene mucho que decir en cuanto a todo lo que ideó para su vida.
Jesús, gracias por hacerme digno y hablarme. Te escucharé. Amén.
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