El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 21
EL OBSTÁCULO DEL AJETREO
Los rectos morarán en tu presencia.
SALMOS 140:13
¿Estamos tan ocupados sirviendo a Dios que no tenemos tiempo para estar con Él? Todos tomamos decisiones cuando organizamos nuestras agendas, y a menudo podemos mostrar que el Señor es nuestra última prioridad si analizamos cuánto tiempo pasamos separados de Él.
Esto puede ocurrirle a cualquiera. He conocido pastores que se han mantenido tan ocupados «sirviendo al Señor» que no podían saber cuándo tuvieron su último tiempo de quietud o cuándo lo escucharon por última vez. Ciertamente, podrían haber orado por otros o leído la Biblia buscando un sermón, pero eso no es lo mismo que tener comunión profunda e íntima con el Señor. Lamentablemente, estos ministros llenen sus vidas con tantas actividades que no tienen tiempo de buscarlo. Y si no tienen un momento para inclinarse delante de Dios y entender su voluntad, entonces realmente no saben lo que Él desea que hagan.
Solo lo que se hace en obediencia a Dios perdura y marca una verdadera diferencia. Así que si no le consulta al Padre qué quiere que haga, entonces gran parte de lo que anda buscando puede ser en vano. No cometa esa equivocación. Invierta en lo perdurable, pasando tiempo con Dios.
Jesús, me inclino delante ti para escuchar. Habla, Señor, tu siervo escucha. Amén.
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 21
EL OBSTÁCULO DEL AJETREO
Los rectos morarán en tu presencia.
SALMOS 140:13
¿Estamos tan ocupados sirviendo a Dios que no tenemos tiempo para estar con Él? Todos tomamos decisiones cuando organizamos nuestras agendas, y a menudo podemos mostrar que el Señor es nuestra última prioridad si analizamos cuánto tiempo pasamos separados de Él.
Esto puede ocurrirle a cualquiera. He conocido pastores que se han mantenido tan ocupados «sirviendo al Señor» que no podían saber cuándo tuvieron su último tiempo de quietud o cuándo lo escucharon por última vez. Ciertamente, podrían haber orado por otros o leído la Biblia buscando un sermón, pero eso no es lo mismo que tener comunión profunda e íntima con el Señor. Lamentablemente, estos ministros llenen sus vidas con tantas actividades que no tienen tiempo de buscarlo. Y si no tienen un momento para inclinarse delante de Dios y entender su voluntad, entonces realmente no saben lo que Él desea que hagan.
Solo lo que se hace en obediencia a Dios perdura y marca una verdadera diferencia. Así que si no le consulta al Padre qué quiere que haga, entonces gran parte de lo que anda buscando puede ser en vano. No cometa esa equivocación. Invierta en lo perdurable, pasando tiempo con Dios.
Jesús, me inclino delante ti para escuchar. Habla, Señor, tu siervo escucha. Amén.
El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 21
EL OBSTÁCULO DEL AJETREO
Los rectos morarán en tu presencia.
SALMOS 140:13
¿Estamos tan ocupados sirviendo a Dios que no tenemos tiempo para estar con Él? Todos tomamos decisiones cuando organizamos nuestras agendas, y a menudo podemos mostrar que el Señor es nuestra última prioridad si analizamos cuánto tiempo pasamos separados de Él.
Esto puede ocurrirle a cualquiera. He conocido pastores que se han mantenido tan ocupados «sirviendo al Señor» que no podían saber cuándo tuvieron su último tiempo de quietud o cuándo lo escucharon por última vez. Ciertamente, podrían haber orado por otros o leído la Biblia buscando un sermón, pero eso no es lo mismo que tener comunión profunda e íntima con el Señor. Lamentablemente, estos ministros llenen sus vidas con tantas actividades que no tienen tiempo de buscarlo. Y si no tienen un momento para inclinarse delante de Dios y entender su voluntad, entonces realmente no saben lo que Él desea que hagan.
Solo lo que se hace en obediencia a Dios perdura y marca una verdadera diferencia. Así que si no le consulta al Padre qué quiere que haga, entonces gran parte de lo que anda buscando puede ser en vano. No cometa esa equivocación. Invierta en lo perdurable, pasando tiempo con Dios.
Jesús, me inclino delante ti para escuchar. Habla, Señor, tu siervo escucha. Amén.
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