El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 23
EL OBSTÁCULO DE LA AMARGURA
Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena.
SALMOS 109:21
¿Guarda usted algún resentimiento hacia Dios? ¿Ha pensado alguna vez: ¿Dónde se hallaba Dios cuando me sucedieron estas cosas horribles? ¿Por qué no me protegió? Al experimentar pruebas difíciles, en nuestro interior pueden arraigarse profundas raíces de miedo y amargura que erróneamente le atribuimos al Señor. En consecuencia, la ira dirigida hacia Dios puede convertirse en uno de los mayores obstáculos para conocer la voluntad divina. Esto se debe a que, mientras mantengamos resentimiento y hostilidad hacia el Señor, nos será imposible escuchar lo que Él declara. Puede que Dios nos hable de amor y bondad, pero si la falta de perdón gobierna nuestro corazón, descubriremos que es difícil creer lo que nos dice.
Pero, amigo lector, su Dios no es cruel con usted. Él es amoroso, amable, sacrificial y sabio. Sí, puede que haya permitido que circunstancias dolorosas lo afecten, pero no necesariamente las ocasionó, y sin duda no le desea ningún mal. De igual modo, Dios no habría permitido que la prueba le afectara si no hubiera beneficio para usted en tal dificultad. Por tanto, suavice su corazón hacia el Señor y permita que le hable. Dios quiere sanarlo con misericordia. No se aleje de Él. Al contrario, invítelo a iluminar los lugares sombríos.
Jesús, por favor, echa fuera de mí la ira. Sé que me muestras amor y bondad. Amén.
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 23
EL OBSTÁCULO DE LA AMARGURA
Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena.
SALMOS 109:21
¿Guarda usted algún resentimiento hacia Dios? ¿Ha pensado alguna vez: ¿Dónde se hallaba Dios cuando me sucedieron estas cosas horribles? ¿Por qué no me protegió? Al experimentar pruebas difíciles, en nuestro interior pueden arraigarse profundas raíces de miedo y amargura que erróneamente le atribuimos al Señor. En consecuencia, la ira dirigida hacia Dios puede convertirse en uno de los mayores obstáculos para conocer la voluntad divina. Esto se debe a que, mientras mantengamos resentimiento y hostilidad hacia el Señor, nos será imposible escuchar lo que Él declara. Puede que Dios nos hable de amor y bondad, pero si la falta de perdón gobierna nuestro corazón, descubriremos que es difícil creer lo que nos dice.
Pero, amigo lector, su Dios no es cruel con usted. Él es amoroso, amable, sacrificial y sabio. Sí, puede que haya permitido que circunstancias dolorosas lo afecten, pero no necesariamente las ocasionó, y sin duda no le desea ningún mal. De igual modo, Dios no habría permitido que la prueba le afectara si no hubiera beneficio para usted en tal dificultad. Por tanto, suavice su corazón hacia el Señor y permita que le hable. Dios quiere sanarlo con misericordia. No se aleje de Él. Al contrario, invítelo a iluminar los lugares sombríos.
Jesús, por favor, echa fuera de mí la ira. Sé que me muestras amor y bondad. Amén.
El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley
MAYO 23
EL OBSTÁCULO DE LA AMARGURA
Señor mío, favoréceme por amor de tu nombre; líbrame, porque tu misericordia es buena.
SALMOS 109:21
¿Guarda usted algún resentimiento hacia Dios? ¿Ha pensado alguna vez: ¿Dónde se hallaba Dios cuando me sucedieron estas cosas horribles? ¿Por qué no me protegió? Al experimentar pruebas difíciles, en nuestro interior pueden arraigarse profundas raíces de miedo y amargura que erróneamente le atribuimos al Señor. En consecuencia, la ira dirigida hacia Dios puede convertirse en uno de los mayores obstáculos para conocer la voluntad divina. Esto se debe a que, mientras mantengamos resentimiento y hostilidad hacia el Señor, nos será imposible escuchar lo que Él declara. Puede que Dios nos hable de amor y bondad, pero si la falta de perdón gobierna nuestro corazón, descubriremos que es difícil creer lo que nos dice.
Pero, amigo lector, su Dios no es cruel con usted. Él es amoroso, amable, sacrificial y sabio. Sí, puede que haya permitido que circunstancias dolorosas lo afecten, pero no necesariamente las ocasionó, y sin duda no le desea ningún mal. De igual modo, Dios no habría permitido que la prueba le afectara si no hubiera beneficio para usted en tal dificultad. Por tanto, suavice su corazón hacia el Señor y permita que le hable. Dios quiere sanarlo con misericordia. No se aleje de Él. Al contrario, invítelo a iluminar los lugares sombríos.
Jesús, por favor, echa fuera de mí la ira. Sé que me muestras amor y bondad. Amén.
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