El propósito de Dios para tu vida
© 2020 por Charles F. Stanley

MAYO 26

PERSEVEREMOS

Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.
2 TIMOTEO 4:5

Perseveremos hoy. No nos rindamos, pase lo que pase. Sigamos buscando a Dios y su voluntad. Hagamos eso comprendiendo que las dificultades que enfrentamos no significan automáticamente que debamos cambiar de dirección. Los problemas que soportamos pueden retrasar el logro de nuestros objetivos, pero no necesariamente son un callejón sin salida. Dios nos enseña en nuestros momentos de derrota algo que nos ayudará a triunfar más adelante. Pablo no interpretó los acontecimientos trágicos de su vida como una razón para dejar de avanzar. Él sabía lo que Dios lo llamaba a hacer y estaba comprometido en lograrlo. Nosotros también debemos actuar así.

Además, no confundamos el hecho de experimentar reveses con ser unos fracasados. Nuestras equivocaciones, pérdidas, retos y derrotas son solo temporales; no definen quiénes somos. En vez de eso, miremos hacia el Señor a fin de determinar la verdad sobre nuestra identidad: somos hijos perdonados de Dios, quien tiene un propósito y esperanza eternos para nosotros.

Por medio del poder y la sabiduría del Espíritu Santo que habita en usted, su Padre celestial le dará la capacidad de mantenerse en el camino. No se rinda. Acérquese al Señor y permita que su poder y su amor lo sustenten.

Jesús, ayúdame a perseverar incluso cuando surjan problemas. Quiero honrarte en todo lo que hago. Amén.

El propósito de Dios para tu vida © 2020 por Charles F. Stanley MAYO 26 PERSEVEREMOS Sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. 2 TIMOTEO 4:5 Perseveremos hoy. No nos rindamos, pase lo que pase. Sigamos buscando a Dios y su voluntad. Hagamos eso comprendiendo que las dificultades que enfrentamos no significan automáticamente que debamos cambiar de dirección. Los problemas que soportamos pueden retrasar el logro de nuestros objetivos, pero no necesariamente son un callejón sin salida. Dios nos enseña en nuestros momentos de derrota algo que nos ayudará a triunfar más adelante. Pablo no interpretó los acontecimientos trágicos de su vida como una razón para dejar de avanzar. Él sabía lo que Dios lo llamaba a hacer y estaba comprometido en lograrlo. Nosotros también debemos actuar así. Además, no confundamos el hecho de experimentar reveses con ser unos fracasados. Nuestras equivocaciones, pérdidas, retos y derrotas son solo temporales; no definen quiénes somos. En vez de eso, miremos hacia el Señor a fin de determinar la verdad sobre nuestra identidad: somos hijos perdonados de Dios, quien tiene un propósito y esperanza eternos para nosotros. Por medio del poder y la sabiduría del Espíritu Santo que habita en usted, su Padre celestial le dará la capacidad de mantenerse en el camino. No se rinda. Acérquese al Señor y permita que su poder y su amor lo sustenten. Jesús, ayúdame a perseverar incluso cuando surjan problemas. Quiero honrarte en todo lo que hago. Amén.
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